domingo, 14 de octubre de 2012

LA SEMILLA DESNUDA




LA SEMILLA DESNUDA





John Kalavera



N
unca piensas en lo que te sorprende. Y lo que buscas nunca lo hallas cuando más lo necesitas. Mis andanzas me llevan por los lugares más insospechados; me gusta la ciudad, su gente, sus alrededores, porque a veces te encuentras con cada detalle que te hace el día. Por ejemplo, a mi me gusta recorrer los tianguis para ver qué cosas tan raras agradan mi mirada. Por eso cuando vi ese libro no le regatee los treinta pesos a la mujer que lo vendía entre un mar de polvo, en Valle de Chalco.  ¿Quién va preparado para encontrarse con el destino? Es como tomar al toro por los cuernos y luchar contra esa fuerza inevitable y brutal.

     Carajo. Un libro de poesía. Tenerlo ahí era un insulto hasta para los mismos poetas. Un libro cuidado, nuevo, salvo por unas manchas en la pasta. Lo levanté. Abrí la cuarta de forros y leí en su última página el año: noviembre de 2010. Más aún, en el índice me encuentro el nombre de un conocido —me reservo el nombre—. Hay poetas consagrados, reconocidos y otros, que en mi vida había escuchado mentar. Se dice que “la cantidad de poetas es impresionante (…) Triste situación que, sin embargo, exigen ser reconocidos por su comunidad “.  Y por si fuera poco, estos son más que los lectores. Pero me sentí contento cuando lo tuve en mis manos y de inmediato comencé a leerlo.

     Poesía viva de México, dice en la portada del libro[1]. ¿Y qué hay adentro? Un poeta es un hombre. O una mujer, con la carne viva, con el alma cayéndose a pedazos. Uno se imagina al poeta dentro de su propio texto; estos alarifes de la palabra recorren la figura del juglar y nos narran las sombras, la luz, el color de la emoción y el sonido de frases desparramadas como lluvia sobre el silencio. Porque un poema es un espejo y una voz. Lo notamos de inmediato. Entonces el lector y el poeta se sincronizan en un tiempo desconocido para ambos. El espacio de encuentro es ese puente entre la escritura y la lectura que no sabemos cuándo vaya a ocurrir cruzarlo. Y, si en ese momento los trastornes van de golpe, todos —o por lo menos algo mínimo—, mueve la sangre y el corazón en este sendero que resplandece de poesía; y es que ese poeta, que ha escrito, a veces sin mayor logro que haber podido terminar tan sólo ese texto, no necesita de la inspiración sino del trabajo en que notamos su experiencia en la vida. Sin menoscabo, cada verso es la vida misma, y son los años en que la óptica, los ojos del (la) poeta son un receptáculo y el espejo vivo de su escritura. En 90 poetas, 90 poemas son a la vez lo cierto: una geografía del país donde este libro es un poema de sí mismo, y sus coordenadas son todas y cada una de sus voces. 

     La intención de los compiladores fue homenajear a la poesía, si se logró o no, eso es lo de menos. Cada cual con su estilo ejercita este noble oficio, tal vez con el arrojo de un suicida. ¿De verdad habrá a alguien que le importe? Algo se tiene que decir. Entonces, ¿para qué jodidos sirve la poesía? Cada palabra es una semilla nuestra en el alma y hay que cobijarla con la tierra misma que es nuestra carne desnuda. La poesía no es otra cosa que destino, aseguraba el maestro Sabines. Un escritor, un poeta tiene la imperiosa necesidad de abordar la realidad y nombrarla. Yo por eso escribí estas líneas, porque no aguanté las ganas de hacerlo. A lo mejor —quien quita y— alguien las lee y si no, dejémosle la tarea a quien sabe hacerlo:


NUNCA SERÁS SOMBRA
(Fragmento)
Lizbeth Padilla

Qué hora escogerá mi padre para morir / con qué sencillo gesto levantará la sábana para cubrir su rostro /eternamente /con qué descuido soltará las manos /de cuál rincón de casa robará la primera oscuridad /engendrada al cabo de ochenta años para posarla en sus ojos /como bálsamo /cuándo vendrá a entregarme sus memorias /para que yo despliegue frente a Andrés la fina hechura de sus /frases (…)


EL SEÑOR LICENCIADO
Salvador Alcocer
(Fragmento)

Se pone triste. /Duerme en una cama; /es un héroe condecorado /hasta las nalgas.  /Cree que lo que hace /tiene mucha importancia. /Limpia sus alas de petate. /Sostiene el día, /deja caer la noche. /Compra la botella y se mete a su casa. /Es tan valiente /que dictar una sentencia de muerte /para él no es nada. /Dice que la ley lo justifica todo. /Camina con paso de influyente. /Ya está hinchado por los años. /Algunos despistados le dicen maestro. /Hace declaraciones en el periódico, /condenando al garrote a los comunistas. /Mañana tendrá su nombre una calle…

PARQUE EN DOMINGO
Juan Domingo Argüelles

Aquí estamos deseando a la mujer del prójimo, /palpándola con ansias, con las viscosas manos /de nuestro pensamiento. Lamiéndola, furiosos, /con la lengua retráctil de nuestra fantasía. /Aquí estamos creando la realidad sin más. /Quimeras son los sueños: /nosotros nos soñamos, /conquistamos el mar, derrotamos al monstruo /y el mundo a nuestros pies se transfigura /para entregarnos todo: el olvido y la gloria. /No hay posible desprecio: sólo amor, /sólo entrega. /Y seguros del mundo y de nosotros, /nos alejamos fuertes, seguros, victoriosos, /hasta que sobrevenga el nuevo día /y el mundo se derrumbe /junto con nuestro orgullo, /y luego sople el aire /y nos deshaga.

LLAMADO DEL HIJO
(Fragmento)
Dolores Castro

(…) /Bajo tu cuerpo el mundo /rumoroso en la lucha. Suena amorosa flauta de mi sangre /quiebra mi cuerpo, tierra, /para que pase. /Bella música el agua, /fiera contra nosotros /y amorosa en su cauce. /Te daré lo que tengo: /este poco de viento /que escapa entre mis dedos, /que es el dulce dolor /de estar viviendo.

XIII
(Fragmento)
Elsa Cross

Vine a estas playas /para soñar tu cuerpo blanco /en un féretro. /Tus amantes /tendidas contra tu pecho /decían adiós. /Ninguna emoción /ningún dolor tenía ante tu muerte.




[1] García Trejo, Porfirio. Santos Velázquez y Kuitlauak Macías, compiladores. La Semilla desnuda. 90 Poetas, 90 Poemas; Poesía viva de México. Gobierno del Estado de México, Instituto Mexiquense de Cultura, Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del Estado de México, Ediciones Poetas en Construcción A. C., México, 2010, 175 p.

Bienvenidos los inéditos que habrán de incendiar el corazón del mundo.





A
partir de este momento, éste espacio se congratula en compartir, en poner ante sus ojos, colaboraciones de aquellos que transitan por la vereda de la escritura, pero que no han encontrado otra zona de contacto entre esos lectores gustosos, ávidos, apasionados por la poesía, la narrativa, y otras construcciones literarias. De esos inéditos que nos sorprenden en el lugar menos esperado, pero que hacen que a cualquier hombre o fémina, se le revele la esperanza en medio de la oscuridad. Se compartirán artículos, ensayos, notas, o cualquier otro apoyo literario de aquellos que han emprendido trayectoria y son referencia para nuestro aprendizaje.

Asimismo, El Incendio de las palabras, pretende referenciar a ese conocido texto de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, sobre la temperatura a la cual se inflama y arde el papel de los libros, en el que la censura y la libertad de expresión son atacadas en medio de una sociedad totalitaria, vigilada y opresora. De la misma manera, en otras etapas históricas de la humanidad, la quema de libros y la desaparición del conocimiento ha sido una expresión del control social. El Incendio de las palabras, es simbólicamente la batalla interna, o externa, en la que el creador o creadora, se encamina en un proceso, que no siempre resulta la más bella de las experiencias, pero de la cual, siempre habrá algo bueno que contar, en ese ir a contracorriente, y sobre todo, vivir.



Bienvenidos pues a este lugar de pasiones, letras, catarsis, alcohol, sudor, semen, sexo, sangre, dolor, aventura, obsesiones…, energía desparramada en el último round de una pelea pactada al son que nos toque la vida.








Imágenes tomadas de: 

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