miércoles, 22 de febrero de 2017

Cómo se escribe un cuento, 500 tips para nuevos cuentistas del siglo XXI


"Porque a fin de cuentas, o de cuentos, la creación literaria es un proceso individual, artístico, y por tanto no hay fórmulas científicas, comprobadas, que nos indiquen qué meter y en qué cantidades en la coctelera para obtener el mejor texto. El ensayo y error, junto con la intuición –eso que muchos llaman talento–, es lo que ha ido creando las técnicas literarias.

La literatura evoluciona, cambia. Por ello, en el siglo veintiuno, nadie debe enfrentarse a la página en blanco sin armas concretas. Otros han caído ya, se han levantado, teorizado sobre el hecho y sacado conclusiones. Usemos su aprendizaje para hacer más fácil nuestro camino. Aquí está mi aportación, mi experiencia, desglosada en fáciles oraciones aplicables a los problemas más comunes con los que se encuentran los principiantes."


*Guillermo Samperio, extracto del prólogo de su libro publicado en 2008.











"Guillermo Samperio creía, y su método de trabajo afirmaba tal creencia, en que la cultura del esfuerzo era suficiente para llegar a la luminiscencia artística, y ello porque su régimen de labor partía de lo que él denominaba figuración que, a grandes rasgos, consistía en imaginar y transcribir un paisaje visual que, incluso, a sabiendas de que los fundamentos del cuento se anclan en la anécdota, Samperio, más poeta que cuentista, más hacedor de imágenes que de historias cerradas,
 se abandonaba de manera un tanto irreflexiva a crear asociaciones de ideas en torno a un cuadro, a los derivados de ese cuadro y, una vez que lo consideraba concluido, lo revisaba, lo corregía y lo dejaba descansar un tiempo para, una vez que retomaba el texto, ya sólo
 con unas cuantas pinceladas, ya sólo con darle ritmo a los párrafos, tener lista un pieza de su particular narrativa en espera de ser publicada."


*Marcial Fernández, a propósito del arte de la escritura narrativa en Guillermo Samperio, en su nota escrita en el periódico El Economista el pasado 18 de diciembre de 2016, sobre Cómo se escribe un cuento, 500 tips para nuevos cuentistas del siglo XXI, editorial Berenice, 2008, Córdoba, España.






Consejos generales



1.- A todos nos gusta narrar historias. Dentro de cada uno de nosotros hay latente un cuentista. Sólo hay que conocer la técnica literaria necesaria para pasar de contador de anécdotas a cuentista.

2.-  Si bien la literatura no es una ciencia exacta con fórmulas preestablecidas (lo que desde mi punto de vista la hace apasionante), sí hay consejos que pueden ayudar a que el camino de todo aprendiz sea menos ríspido.

3.-  El camino del escritor, de principio a fin, está lleno de espinas, clavos y ortigas, y por eso una persona de sano juicio debe apartarse por todos los medios de la escritura. (Antón Chéjov)

4.-  Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un «sí debo», firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. (Rainer Maria Rilke)

5.- Todos pueden intentar escribir, sin distinción de títulos, cultos, edades, sexos, grados de instrucción y situaciones familiares. No se prohíbe escribir incluso a los locos, los amantes de las artes escénicas y los privados de todo derecho. (Antón Chéjov)

6.- Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre. (Augusto Monterroso)

7.- Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza. (Augusto Monterroso)

8.- Como el cuento se levanta narrativamente en un solo hecho, que algunos llaman anécdota o historia, intente escribirlo con el menor número de palabras que puedas.

9.-  Comenzar bien un cuento y llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío: he ahí en pocas palabras el núcleo de la técnica del cuento. (Juan Bosch)

10.- Un artista literario hábil ha construido un cuento. Si ha sido sabio, no ha ajustado sus pensamientos para acomodar sus incidentes; al contrario, después de haber concebido, con un cuidado premeditado, cierto efecto único o singular que resalte, inventará los episodios, combinará los acontecimientos que mejor le ayuden a establecer el efecto preconcebido. Si aún la primera frase no conduce a descubrir ese efecto, el artista ha malogrado su primer paso. (Edgar Allan Poe)

11.- El poder (o paradoja) de un relato: su brevedad. (José Balza)

12.- La brevedad es hermana del talento. (Antón Chéjov)

13.- Si algo define al cuento como género es su tendencia a lo concreto: el cuento es una maquinaria precisa donde cada palabra está ahí para cumplir una función narrativa.

14.- Al escribir un cuento es mejor contar de menos que contar de más.

15.- Esto no quiere decir que todo cuento sea escueto, los hay lacónicos y los hay churriguerescos, pero la tendencia moderna va hacia los estilos simples.

16.- Una narración fluida, comprensible a la primera lectura, jugará a favor del cuento.

17.- No es un buen escritor de cuentos quien utiliza más vocabulario, sino quien utiliza las palabras como meras herramientas para lograr que su historia se escuche.

18.- Un cuento puede, como en La noche boca arriba, aparentar la descripción de dos o más realidades independientes (el sacrificio de un guerrero en las guerras floridas y el delirio de un motociclista tras un accidente vial), pero finalmente Cortázar, como el maestro escritor que es, las une para dar la tesis final del cuento: ¿quién sueña a quién?

19.-  Por lo regular, el hecho narrado se define con dos o tres frases y siempre tiene una sustancia humana: venganza, desamor, amistad, celos, salvación, bigamia, etcétera. En el cuento Diles que no me maten, de Juan Rulfo, el hecho narrado de venganza es el siguiente: cuarenta años atrás un señor asesinó a su compadre por un problema de colindancia de tierras; ha andado huyendo todo ese tiempo, hasta que un coronel, hijo de aquel compadre asesinado, lo encuentra y lo fusila.

(Extracto del libro)






Guillermo Samperio fue un escritor mexicano nacido en 1948 en la capital mexicana y fallecido apenas en diciembre de 2016 en la Ciudad de México a la edad de 68 años; fue autor de títulos como Lenin en el futbolLa Gioconda en bicicletaLa mujer de la gabardina roja y otras mujeres Te acuerdas, Julia; además, los poemarios Al filo de la lunaLa pantera de Marsella Volvimos a escuchar ese adagio de Mozart, entre otros.  Su obra ha sido traducida al francés, inglés, rumano y vietnamita, y antologada en múltiples ediciones nacionales e internacionales.



Imagen obtenida de:
http://www.acierta.mx/site/wp-content/uploads/2016/12/samperio.jpg

sábado, 14 de enero de 2017

¿Así que quieres ser escritor?









Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

Charles Bukowski

Imagen tomada de: 
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEihmRtI9T4wfVpcX8cefbLcOwoQDv_QJqJvTzqw5E_5tluFK0k4QLz9hyphenhyphenWWcZFLNH0bKgpT2CAh3CdsH0gErpG51p-Kq_2gOrLXGpjjLLHFj4OiAdO5sJzXKpI1r_ECHLs7J3NURzK7mgg/s1600/28409.jpg

miércoles, 17 de febrero de 2016

El Destino del Salmón


El Destino del Salmón 
de Juan Arturo Terán y Mendoza

John Kalavera









La poesía es una simbolización. Una representatividad. Una alegoría del ser y sus batallas. Imágenes pletóricas de vivencias en que la vida nos exige meternos en esa dinámica costumbrista,  ceñida y moldeada al paso de los años.  El ser ambiciona, denota su impotencia y coraje —y otro cúmulo de sensaciones— de luchar contra la indiferencia. Arturo Terán mira el mundo y se conduele. Mira su vida y explota ante ese vacío provocado por la inconformidad.  El escaso diálogo que provoca el mundo moderno. Algo ya padecido antes del facebook y otras suertes de conectividad virtual. Plataformas que esconden nuestra doble moral y el equivocado mundo de las apariencias. 

     En todo momento la alegoría del salmón se transfigura en cada poema, en cada tópico. Imágenes bien construidas y expresadas con fuerza. El Destino del Salmón es el regodeo de la palabra y que en sí misma se vuelve importante para nombrar, transfigurar la experiencia, lo errático e insondable de la condición humana y sus vericuetos: la soledad, el amor, la poesía inacabada, el fracaso en la figura del hombre. O mujer. Atisbando su propio infierno, la paradoja de su propia existencia.  Observar el / al mundo. Y así mismo. Un poeta /Arturo/ que sueña realidades conjugadas con el desaliento de la realidad. ¿Puede ser esto una motivación para filosofar / entender el “mecanismo”  existencial del ser? Un afán de decir todo, o por lo menos, mentarle su madre al mundo, y expresar: aquí estoy.  En que la memoria juega un arma de doble filo: no olvidar para permanecer. ¿O adolecer?  La ironía caustica y fina en que la culpa muerde —como un perro hambriento— los pocos momentos de paz. Como burla de sí mismo.  Versos que remiten mediante guiños a la poesía de Wislawa Szimborszka. A Abigael Bohórquez. Y otros tantos. 

     La poética de Arturo Terán  nos sitúa de pronto en la travesía del transporte urbano, el caminar en la calle, el recuerdo de las andanzas junto/frente al otro. Acaso los resabios manifestados en este vaivén / ritmo que nos produce vivir en la metrópoli. Aunque El Destino del Salmón no puede interpretarse como una generalidad del ser humano, aquellos que saben cómo remar a contracorriente, sabrán de lo habla Terán.


     Arturo Terán y Mendoza tiene la suerte —escritura y mirada incansable— de labrar un poemario a punta de un quehacer bien logrado. Lectura sin complicaciones. Crítica de  (a) lo cotidiano. A lo “políticamente correcto”. Relato de lo vivencial con imágenes de una ternura descarnada. Poema donde ese bregar es una constante. Y si la poética fuese un afán que no todos pueden ejercer bien, Arturo Terán da pasos firmes. Por momentos asume la vergüenza para hacer frente a las cosas.  En otros, la convicción es plena convención (institucional), tal y como es el ejercicio literario pagado por el Estado; crítica hacia la consecución de la fama efímera, casi rasguñada. Con estilo casi “hablado metafóricamente”. Acaso habrá de reprocharle que algunos poemas expresan poca uniformidad con la idea general y particular del mismo y de repente, ciertas figuras no terminan de cuajar o armar bien el andamiaje. Pero eso no es  problema cuando hay una rabiosa crítica al status quo, a todas esas manifestaciones que se profesan y envician la fragilidad de los sujetos pensantes.

     Muchas veces se ha dicho si la poesía tiene una función social —si de querer posicionar los acontecimientos y/o problemáticas del país se tratara y tantas veces cayendo en lo panfletario—, sin embargo, ¿no es toda esa parafernalia del mundo actual la que nos lleva a un estado de inconsciencia e indiferencia lo que retrata la putrefacción de realidades cada vez menos humanistas? 

     La poesía de Terán y Mendoza es un grito y un puño levantado (lo menciona: repito lo dicho para quien tenga oídos, Y ese reclamo fundacional, retomado, expresa la influencia "inconsciente" en lo casi biblíco: "quien quiera escuchar que escuche", y también escrito por  César Vallejo: "el que pueda entender que entienda"). 

     30 poemas, cinco apartados. Es reclamo al olvido, una crítica al star system, al cansancio que generan las  situaciones en vías de logros pocas veces conseguidos. Quizá la lucha contra sí mismo es la propia corriente a la que hay que bregar. Como el salmón que no rehuye a su propia naturaleza.



     He aquí algunos fragmentos del poemario:



“Se parte en la búsqueda de los ausentes,
quienes trazaron el camino sobre el agua
y buscaron antes que nosotros
la asfixia del aire:
los ausentes del olvido en las cavernas ideológicas,
creadores de artilugios simbólicos,
los sin sentido a destiempo,
aunque este tiempo sea el cruelmente más inmediato,
el inmediatamente más cercano, el cercanamente vivido.”

 



“Soy un tonto que se mece
sobre sus propios sueños de pez,
encolerizado por una entrega pasionaria
tan grande como la desdicha
de una huida que no convence.”

 



“Pero algunos más creen que hacemos poesía, que los
poetas tenemos el don de comunicarnos con Dios.
Yo solo quiero hacerme escuchar en el baldío y
llamar la atención sobre la situación de los pájaros
que emigran sin destino ”
“como en un cuento de hadas,
la incertidumbre es moraleja,
mortaja de historias que alguien,
en un impreciso momento,
deberá escribir para permanecer”
 




Terán y Mendoza, Arturo. El destino del salmón. Ed. Fridaura, 2007.

Imagen tomada de:
http://i203.photobucket.com/albums/aa303/fridaura/PORTADATERANBLOG.jpg


sábado, 24 de agosto de 2013

COMO ASOMARSE A UN DESFILADERO




John Kalavera







¿Conocen  a Guillermo Vega Zaragoza? Es probable que no. Escribo esto porque he leído un poemario de él: Sinsaber. Y es bueno. Paulatinamente va encontrando luz en la mirada de los lectores. Es posible que el autor no necesite de estas palabras, pero es justo mencionar su ejercicio poético. Nos sorprende  y hace mirar al interior de nosotros. Su obra tiene la curiosidad de un gato, del amante insospechado que no termina por decir las cosas. Sinsaber nos muestra tres elementos, ejes que abren el diálogo sobre la condición humana: la memoria, el amor/desamor y el acto de escribir en torno a la figura de la mujer. Y nos muestra a un hombre —que podemos ser nosotros— condenado al estrepitoso fracaso. Bastará elegir cualquiera de sus textos para reconocerse. Una provocación a la vida y a la poesía. Que nos salva. O nos condena. Está el amor, sus causas y efectos. La pasión no correspondida. El deseo ensimismado en los andares que nos hacen endebles en la práctica. Es la visión hacia el cuerpo de la mujer y la fatalidad al no poder poseerla. De la batalla que se libra existencialmente. Del madrazo de la certidumbre (que es lo peor). Es el anhelo y el desdoblamiento que hay del uno ante el otro. Del nombramiento de los instantes. En Sinsaber hay distancia, encuentro, aprehensión, abandono, lluvia, fuego, desvelo, caricia, placer, espera, silencios, tropiezos. Hay ausencia y presencia. La cadencia del corazón y la sangre. Es una ruta de exploración que ya hemos recorrido. Tiene un hilo sostenido por el ritmo de la ternura e inocencia disfrazadas de perversidad. Miedo a tener y no tener.


En Sinsaber la mayoría de los textos son afortunados. Sabe a Sabines —(…) los amorosos andan como locos, no esperan nada, pero esperan (…)— “el amor toca nuestras cabezas con su pesada mano y nos hace voltear a cada lado de la calle, como locos, nadie sabe qué, pero buscando”.


No hay nada que explicar, sino entender lo que se lee, porque eso está en la experiencia de cada quien. Estamos expuestos a la vida. Al amor. Al fracaso. Y por ende, a recordarlo. Hay ese erotismo —como un animal— que abre su panóptico ojo y lo abarca todo. Pero está doblegado ante el cuerpo de la mujer; de la hembra que domina al macho. Y el alma, no solo es el ser, sino el lugar dimensionado por inquietudes y fantasmas.



Poemas de fácil lectura, claro y de una aparente sencillez, y de una concritud que nos lleva de pasajes a paisajes con su erotismo bien cuidado. Los remates de cada poema son casi sentencias. Es un juego de dicotomías. La ambivalencia de lo existencial. Un ajuste de cuentas con la vida. Y es de alguna manera, inédito, pues no ha sido publicado por editorial alguna, y ha sido el creador, el responsable de su tiraje: 500 ejemplares. Una edición fuera de comercio. En tiempos tan competidos de la industria editorial es loable ver esfuerzos como estos. Si llegan a encontrarlo, pídanle Sinsaber, que les comparta el libro. Su obra merece ser leída: es el resplandor que te indica haber llegado a ese sitio sin fin. Como asomarse al filo del desfiladero.


Les comparto una muestra de ello:


1)   Te invito a recorrer la carretera infinita. / Te ofrezco la incandescencia de mis brazos. / Déjate ir, aunque te pierdas / estás segura en el jardín de mi pecho.

2)   Yo iría tras de ti / como el abismo / llama al suicida.

3)   Me maldigo / por no ser digno / de la bendición de tu talle.

4)   Ahora que estás lejos / no sabes de los cuerpos que miro, / de este culpable vaivén de senos y caderas. / Pero nunca podré traicionarte: / eres la mujer de todos los cuerpos que deseo.




(1) Imágenes tomadas de:

 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEie4mLb3iQ4fj_QoH7mQawDPdV3yMmmKymKaSoeL72huraZNUHLXztWOwZHqDIzd_w2Q-88DdrjFDsKkQjJVJpw-g1f7sxgvYjKrryCpqg-b2moaFNznCpNDSsEe2hLxyDhgZj5FMIqX5g/s1600/PORTADA+SINSABER.jpg

http://2.bp.blogspot.com/OTe5rb9BsUg/VW2zM1ivS7I/AAAAAAAAF0U/JSxhlKvRKyY/s1600/guillermovega_1305633528_57.jpg

domingo, 14 de octubre de 2012

LA SEMILLA DESNUDA




LA SEMILLA DESNUDA





John Kalavera



N
unca piensas en lo que te sorprende. Y lo que buscas nunca lo hallas cuando más lo necesitas. Mis andanzas me llevan por los lugares más insospechados; me gusta la ciudad, su gente, sus alrededores, porque a veces te encuentras con cada detalle que te hace el día. Por ejemplo, a mi me gusta recorrer los tianguis para ver qué cosas tan raras agradan mi mirada. Por eso cuando vi ese libro no le regatee los treinta pesos a la mujer que lo vendía entre un mar de polvo, en Valle de Chalco.  ¿Quién va preparado para encontrarse con el destino? Es como tomar al toro por los cuernos y luchar contra esa fuerza inevitable y brutal.

     Carajo. Un libro de poesía. Tenerlo ahí era un insulto hasta para los mismos poetas. Un libro cuidado, nuevo, salvo por unas manchas en la pasta. Lo levanté. Abrí la cuarta de forros y leí en su última página el año: noviembre de 2010. Más aún, en el índice me encuentro el nombre de un conocido —me reservo el nombre—. Hay poetas consagrados, reconocidos y otros, que en mi vida había escuchado mentar. Se dice que “la cantidad de poetas es impresionante (…) Triste situación que, sin embargo, exigen ser reconocidos por su comunidad “.  Y por si fuera poco, estos son más que los lectores. Pero me sentí contento cuando lo tuve en mis manos y de inmediato comencé a leerlo.

     Poesía viva de México, dice en la portada del libro[1]. ¿Y qué hay adentro? Un poeta es un hombre. O una mujer, con la carne viva, con el alma cayéndose a pedazos. Uno se imagina al poeta dentro de su propio texto; estos alarifes de la palabra recorren la figura del juglar y nos narran las sombras, la luz, el color de la emoción y el sonido de frases desparramadas como lluvia sobre el silencio. Porque un poema es un espejo y una voz. Lo notamos de inmediato. Entonces el lector y el poeta se sincronizan en un tiempo desconocido para ambos. El espacio de encuentro es ese puente entre la escritura y la lectura que no sabemos cuándo vaya a ocurrir cruzarlo. Y, si en ese momento los trastornes van de golpe, todos —o por lo menos algo mínimo—, mueve la sangre y el corazón en este sendero que resplandece de poesía; y es que ese poeta, que ha escrito, a veces sin mayor logro que haber podido terminar tan sólo ese texto, no necesita de la inspiración sino del trabajo en que notamos su experiencia en la vida. Sin menoscabo, cada verso es la vida misma, y son los años en que la óptica, los ojos del (la) poeta son un receptáculo y el espejo vivo de su escritura. En 90 poetas, 90 poemas son a la vez lo cierto: una geografía del país donde este libro es un poema de sí mismo, y sus coordenadas son todas y cada una de sus voces. 

     La intención de los compiladores fue homenajear a la poesía, si se logró o no, eso es lo de menos. Cada cual con su estilo ejercita este noble oficio, tal vez con el arrojo de un suicida. ¿De verdad habrá a alguien que le importe? Algo se tiene que decir. Entonces, ¿para qué jodidos sirve la poesía? Cada palabra es una semilla nuestra en el alma y hay que cobijarla con la tierra misma que es nuestra carne desnuda. La poesía no es otra cosa que destino, aseguraba el maestro Sabines. Un escritor, un poeta tiene la imperiosa necesidad de abordar la realidad y nombrarla. Yo por eso escribí estas líneas, porque no aguanté las ganas de hacerlo. A lo mejor —quien quita y— alguien las lee y si no, dejémosle la tarea a quien sabe hacerlo:


NUNCA SERÁS SOMBRA
(Fragmento)
Lizbeth Padilla

Qué hora escogerá mi padre para morir / con qué sencillo gesto levantará la sábana para cubrir su rostro /eternamente /con qué descuido soltará las manos /de cuál rincón de casa robará la primera oscuridad /engendrada al cabo de ochenta años para posarla en sus ojos /como bálsamo /cuándo vendrá a entregarme sus memorias /para que yo despliegue frente a Andrés la fina hechura de sus /frases (…)


EL SEÑOR LICENCIADO
Salvador Alcocer
(Fragmento)

Se pone triste. /Duerme en una cama; /es un héroe condecorado /hasta las nalgas.  /Cree que lo que hace /tiene mucha importancia. /Limpia sus alas de petate. /Sostiene el día, /deja caer la noche. /Compra la botella y se mete a su casa. /Es tan valiente /que dictar una sentencia de muerte /para él no es nada. /Dice que la ley lo justifica todo. /Camina con paso de influyente. /Ya está hinchado por los años. /Algunos despistados le dicen maestro. /Hace declaraciones en el periódico, /condenando al garrote a los comunistas. /Mañana tendrá su nombre una calle…

PARQUE EN DOMINGO
Juan Domingo Argüelles

Aquí estamos deseando a la mujer del prójimo, /palpándola con ansias, con las viscosas manos /de nuestro pensamiento. Lamiéndola, furiosos, /con la lengua retráctil de nuestra fantasía. /Aquí estamos creando la realidad sin más. /Quimeras son los sueños: /nosotros nos soñamos, /conquistamos el mar, derrotamos al monstruo /y el mundo a nuestros pies se transfigura /para entregarnos todo: el olvido y la gloria. /No hay posible desprecio: sólo amor, /sólo entrega. /Y seguros del mundo y de nosotros, /nos alejamos fuertes, seguros, victoriosos, /hasta que sobrevenga el nuevo día /y el mundo se derrumbe /junto con nuestro orgullo, /y luego sople el aire /y nos deshaga.

LLAMADO DEL HIJO
(Fragmento)
Dolores Castro

(…) /Bajo tu cuerpo el mundo /rumoroso en la lucha. Suena amorosa flauta de mi sangre /quiebra mi cuerpo, tierra, /para que pase. /Bella música el agua, /fiera contra nosotros /y amorosa en su cauce. /Te daré lo que tengo: /este poco de viento /que escapa entre mis dedos, /que es el dulce dolor /de estar viviendo.

XIII
(Fragmento)
Elsa Cross

Vine a estas playas /para soñar tu cuerpo blanco /en un féretro. /Tus amantes /tendidas contra tu pecho /decían adiós. /Ninguna emoción /ningún dolor tenía ante tu muerte.




[1] García Trejo, Porfirio. Santos Velázquez y Kuitlauak Macías, compiladores. La Semilla desnuda. 90 Poetas, 90 Poemas; Poesía viva de México. Gobierno del Estado de México, Instituto Mexiquense de Cultura, Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del Estado de México, Ediciones Poetas en Construcción A. C., México, 2010, 175 p.

Bienvenidos los inéditos que habrán de incendiar el corazón del mundo.





A
partir de este momento, éste espacio se congratula en compartir, en poner ante sus ojos, colaboraciones de aquellos que transitan por la vereda de la escritura, pero que no han encontrado otra zona de contacto entre esos lectores gustosos, ávidos, apasionados por la poesía, la narrativa, y otras construcciones literarias. De esos inéditos que nos sorprenden en el lugar menos esperado, pero que hacen que a cualquier hombre o fémina, se le revele la esperanza en medio de la oscuridad. Se compartirán artículos, ensayos, notas, o cualquier otro apoyo literario de aquellos que han emprendido trayectoria y son referencia para nuestro aprendizaje.

Asimismo, El Incendio de las palabras, pretende referenciar a ese conocido texto de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, sobre la temperatura a la cual se inflama y arde el papel de los libros, en el que la censura y la libertad de expresión son atacadas en medio de una sociedad totalitaria, vigilada y opresora. De la misma manera, en otras etapas históricas de la humanidad, la quema de libros y la desaparición del conocimiento ha sido una expresión del control social. El Incendio de las palabras, es simbólicamente la batalla interna, o externa, en la que el creador o creadora, se encamina en un proceso, que no siempre resulta la más bella de las experiencias, pero de la cual, siempre habrá algo bueno que contar, en ese ir a contracorriente, y sobre todo, vivir.



Bienvenidos pues a este lugar de pasiones, letras, catarsis, alcohol, sudor, semen, sexo, sangre, dolor, aventura, obsesiones…, energía desparramada en el último round de una pelea pactada al son que nos toque la vida.








Imágenes tomadas de: 

http://40.media.tumblr.com/bc10411539402581d5519a29b93c8e75/tumblr_n3trm1r9Yt1qlapqpo1_500.jpg

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